San Agustín hace reflexionar a la persona de la existencia del tiempo y que solo el tiempo presente es la única oportunidad real del ser humano, puesto que podríamos decir, que el día es un tiempo presente, pero aún así, el día tiene horas pasadas y futuras, y si subdividimos esas horas, recordaremos que las horas se dividen en minutos y partículas específicas de tiempo que pueden ser pasadas o futuras.
Podemos decir que la única presencia de lo real es el ahora, en este mismo tiempo, segundo, minuto, hora, día, año, donde espacio y tiempo se unen. Y la pregunta que muchos hacen es: ¿Dios entenderá esto?
He escuchado en mi vida a muchas personas que le piden cosas a Dios, en un tiempo específico: "Señor quiero un trabajo lo más pronto posible", "Señor, quisiera que me quites esta enfermedad", entre otras peticiones que he escuchado. Muchas veces pasa el tiempo, y el Señor no responde, o tal vez creemos que no responde. Y estas personas se cuestionarán: ¿Entonces Dios no me entiende?, ¿Acaso Dios no entiende el tiempo o la circunstancia?
Siempre he dicho que cuando muera, me gustaría regalarle a Dios un reloj, para que se entere de como vive el tiempo el ser humano. Pero hoy, leyendo al buen San Agustín, reconozco que Dios conoce el tiempo de manera mejor que nosotros, a pesar de ser una invención del ser humano. Y como lo conoce es tu pregunta tal vez. Simple: Jesucristo.
Muchas veces nos olvidamos de que nuestro señor Jesucristo es Hombre y Dios, que ahora los parámetros humanos serán medidos a través de Jesucristo. Dios conoce el tiempo, los espacios y los pensamientos humanos gracias a Jesús, el fue su actualizador principal. Los parámetros de amor los ha puesto Jesucristo, dar la vida por los demás hasta en el sufrimiento mas grande como fue la cruz, ahí esta el parámetro de la vida. Si algún día nos preguntamos como será la justicia de Dios, creo que será en base a lo que Jesús enseñó, claro, sin olvidar la misericordia.
En Jesús, es donde Dios sabe cual es el tiempo humano especial para cada cosa, para cada día, para cada escencia, y si te preguntas como su palabra se adapta a todo tiempo, momento y circunstancia, comparando el año cero con el año actual, veremos que la base de Jesús para transmitir el mensaje es la base humana: La agricultura, los sentimientos humanos, la búsqueda de lo valioso como los tesoros, etc. Una perla sigue siendo valiosa desde tiempos de Jesús hasta nuestros tiempos, así es como Él compara el Reino de los Cielos, como la perla preciosa, uno vende todo para comprarla.
Como decir entonces que Dios no nos entiende, si Jesús planteó el reino de los Cielos con todos los parámetros humanos. ¿Como creer que los tiempos de Dios no son los del ser humano? Pues simple y sencillamente, por falta de FE. Ahí radica el problema principal de todo católico que desconoce a Dios, la falta de FE. Esta es la que hace creer en Dios, en lo que el quiere para nosotros y busca de nosotros. La FE es la que mueve al espíritu para seguir teniendo paciencia, esperar, buscarlo, para amarlo y seguirlo.
Todo esto se trata de FE. Y tú, ¿REALMENTE crees en Dios?