Sabemos que cada persona tiene una misión particular, unos pueden ser laicos comprometidos en misión, otros sacerdotes, religiosas, médicos, plomeros, etc. Sin embargo, Dios en esa particularidad nos ha puesto una misión general que debemos cumplir y aprenderla a vivir en nuestro diario caminar.
Esto llega de una reflexión de un sacerdote muy sabio, dando alusión a los grandes magos (o reyes magos como según conocemos). Estos tres personajes que solo aparecen en una ocasión dentro de la Biblia y al parecer su mínima participación es la que nos da el mensaje oculto de nuestra misión como humanos en la tierra.
Recordemos un poco las lecturas donde aparecen estos personajes: Estos amigos llegan desde Oriente hasta Jerusalén, después de que ellos estudiaron los astros del firmamento, ya que una línea es la que delata todo su estudio: "¿Donde esta el rey de los judíos recién nacido? Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo".
Es impresionante ver que siendo Magos, llenos de sabiduría, sus estudios llevan a reconocer a Dios en el mundo y sobre todo su nacimiento, estos Magos se encargaban de estudiar las estrellas, su movimiento, sus estructuras. Una gran diferencia de los científicos en tiempos de Cristo con los científicos de ahora, que muchos de estos últimos buscan asemejarse más a Dios. Esto nos deja a nosotros la invitación a estudiar más su palabra, a poner atención en la naturaleza misma en la que Dios nos habla y la oración misma, ya que como los sumos sacerdotes comentaron en esa lectura: "El profeta lo predijo. El nacimiento de Cristo en Belén de Judá"
Continuando con nuestro tema, personas serias y dedicadas a la investigación encuentran en este estudio el nacimiento del Rey de Reyes, estos magos de los cuales no conocemos su historia, no se dice si eran personas de bien o de mal, si eran pecadores o santos, solo sabemos que ellos vienen adorar a Cristo. Estos magos tal vez teniendo tantos problemas se olvidan de ellos, tal vez teniendo tantas ocupaciones se olvidan de ellas para darle su momento a Cristo, y esto es a través de la alabanza. Alabarlo sin importar la condición de su corazón ni de su vida. Es muy dado que cantamos mucho ese canto de aleluya que dice: "Busca primero el reino de Dios y su justicia divina y todo lo demás se os dará por añadidura", estos hermanos nuestros, Magos de Oriente, es el ejemplo claro y conciso de este canto, buscar dar la alabanza a Cristo sin importar el pasado, historia, lo que cargues contigo o el mismo futuro.
No olvidemos la FE que estos Magos tienen en Dios nuestro Señor. Ellos en este viaje, hacen un brinco de fe, pues no saben la ubicación exacta y solo tienen la certeza de su estudio. Ellos siguiendo a una estrella, confiados en Dios, buscan a Cristo que había de venir con nosotros, esta confianza en Dios es el hecho de poner todo en Él y para Él, pues no llegan con las manos vacías, llegan con su vida, sus errores, sus alegrías, sus proyectos e ilusiones, y además con regalos únicos para nuestro Dios hecho bebé. El hecho de estos obsequios ya es en sí una alabanza plena para nuestro Señor Jesucristo, alabándolo como Hombre, Rey y Sacerdote.
Después de visitar a Jesús, estos hombres regresan por un camino diferente, no regresan por el mismo lugar por donde llegaron. Este cambio representa la diferencia del encuentro con Cristo, toda alma debe de cambiar, dándole un sentido diferente a su vida. Un encuentro sincero con Cristo debe sembrar la semilla del bien en tu corazón, debe sembrar los dones necesarios para poder caminar libre en el Señor. Como dice la parábola del sembrador, obviamente se necesita que se siga regando y cultivando esa semilla para que la FE en ella pueda crecer hasta encontrar una FE genuina como la de los Magos de Oriente.
Ahora, después de meditar un poco en los Magos de Oriente, sólo se necesita armar un poco el rompecabezas y aterrizarlo en nuestra pregunta: ¿A que venimos al mundo? Muchas veces prepararnos para los eventos grandes nos lleva mucho tiempo, por ejemplo: Una Boda. Los novios muchas veces tardan meses y años para el evento mas grande en sus vidas. Esta preparación amerita mucho esfuerzo, dedicación, discusiones, problemas, alegrías y sobretodo la Fe y la Esperanza en el momento. Con este tema plantearé otra pregunta: ¿Que vamos a hacer en el Cielo?
Como a los novios y la boda, el cielo es el principal evento y méta de todo cristiano (a veces hasta de los que no creen). En el cielo, muchas personas que han tenido la oportunidad de verlo ya sea en visiones o sucesos, lo relatan como algo inexplicable, el sentimiento máximo de paz y belleza inimaginable. Cuando atribuimos un estado de paz en nuestra vida, comúnmente lo hacemos a Dios, agradeciéndole lo bueno que es con nosotros, además de engrandecerlo y alabarlo como el gran Dios que es. Al encontrarnos en un estado infinito y eterno de paz y alegría como lo es el Cielo, creo que nuestro único ejercicio cotidiano será alabarlo eternamente y claro, aunque sea en las últimas filas.
Esa preparación, ese estudio para el encuentro con Dios nuestro Señor, fue la preparación marcada por los Magos en tiempos anteriores a su encuentro con Cristo. Para ese encuentro en nuestra meta celestial, nosotros tenemos que prepararnos y llevar nuestros mejores recursos para exponerlos a Dios, esa preparación llega a ser: aprender a alabar a Dios.
Alabar a Dios se convierte en la acción principal en la que debemos de vivir. En todo momento y en todo lugar, aprender a alabar a Dios a través de la oración, de las acciones, del testimonio se debe de convertir en la misión principal que tenemos en nuestra vida. Olvidarte de las penas y las timideces para levantar tus manos y agradecerle, como un pequeño niño que busca los brazos de papá, o alabarlo con tu propia voz como aquel pequeño que busca a su mamá. Alabar a Dios a través de la caridad y la ayuda al prójimo extiende la paz y alegría que hay en el corazón.
Alabar a Dios, dar Gracias a Él por siempre. No importa el momento, no importa la circunstancias, nuestra misión es Alabarlo por siempre.
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